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Una persona sostiene varias jeringuillas.

Una persona sostiene varias jeringuillas.

 Me estaban sacando sangre cuando me pregunté por la goma verde con la que me habían cortado la circulación de esa zona del brazo para que saliera a relucir la vena. ¿De dónde venía? ¿En qué lugar la fabricaban? ¿A cuánto salía la unidad? Se lo pregunté a la enfermera:

-No tengo ni idea -dijo-, se pregunta usted unas cosas rarísimas.

¿Y la jeringuilla? ¿Y la aguja? Necesitaba, de súbito, conocer el origen de todas las cosas. El de la enfermera también:

- ¿De dónde es usted?

-De Logroño, ¿por qué?

-Por curiosidad.

Me miró con desconfianza y ya no volví a preguntar nada. Como había ido en ayunas, por lo del análisis, me acerqué luego a una cafetería e intenté averiguar dónde habían fabricado los platos y los vasos y los tenedores, pero no constaba su origen en lugar alguno. El camarero era marroquí, me lo dijo él. Le dije que yo había nacido en Valencia, pero que vivía en Madrid desde los seis años. Como resultó más comunicativo que la enfermera le pregunté de dónde venía el cruasán que me acababa de servir. Dijo que llegaban congelados a la cafetería, en grandes bolsas, y que los descongelaban antes de servirlos. Pero ignoraba el lugar de fabricación. Pagué con un billete de veinte euros que lo mismo podrían haber impreso en Bélgica que en Francia. Se fabrican en toda Europa, por lo visto, y luego viajan de un lado a otro, movidos por el azar. Me devolvieron unas monedas y un billete de diez que quizá venía de Italia.

Cogí un taxi para volver a casa. El coche era japonés, pero el conductor me explicó que no se fabricaba en Japón.

- ¿Y eso? -pregunté.

-La economía -dijo-, cada pieza es de un lugar diferente del mundo. Pero creo que se montan aquí.

Él era extremeño y llevaba poco tiempo en el sector del taxi. Se había comprado la licencia un mes antes de la pandemia y ahora andaba un poco ahogado con el préstamo, aunque había conseguido una moratoria. ¿De dónde vendría esa palabra, moratoria?

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